Conocimiento
directo: característica y ejemplos
El conocimiento directo, también
entendido como conocimiento objetivo, es aquel que se obtiene por la
experimentación directa con un objeto o con el entorno que rodea a la persona.
La única forma de tener un conocimiento directo
sobre algo es a través de la experiencia personal que cada ser humano tiene con
lo que se quiere evaluar, por lo que los sentidos (vista, tacto, gusto, olfato
y oído) son fundamentales para lograr tal fin.
El conocimiento directo, a
diferencia de otros tipos de conocimientos, no requiere la presencia de un
tercero para poder adquirirse, sino que basta con la persona que quiere obtener
una evaluación sobre algo para poder informarse acerca de ello.
Características
El conocimiento
directo
También conocida como la teoría del
conocimiento, es una rama de la
filosofía que tiene como objetivo principal
el estudio de las características, origen y límites que puede existir para el
conocimiento humano.
Como parte del estudio que realiza para
comprender al conocimiento en sí, establece tres tipos de conocimientos
principales. Entre estos, se destacan: el conocimiento proposicional, el
conocimiento práctico y el conocimiento directo.
Este último tipo, el conocimiento
directo, se caracteriza por ser aquel que se obtiene de un objeto o entidad que
está presente de una forma física o palpable.
Por esta cualidad también se le conoce
como conocimiento objetivo; sin embargo, algunos también lo llaman conocimiento
simple o conocimiento perpetuo.
Conocimiento por
familiaridad
El conocimiento por familiaridad es
aquel que se obtiene de un objeto al que se tiene acceso, entre ellos se
incluyen las percepciones como el dolor o el calor.
Experiencia
La principal característica de este
tipo de conocimiento es que es adquirido a través de la experiencia, de la
experimentación con algo físico o perceptible a través de los sentidos.
El carácter directo de este tipo de
conocimiento implica que se requiere únicamente de la interacción inmediata con
el estimulo a percibir.
No requiere de
terceros
Al ser un conocimiento que se obtiene
gracias a la experiencia directa de la persona con el objeto o estímulo a
percibir, el conocimiento directo no requiere de la presencia de otro sujeto
para poder experimentarse.
Ejemplos
Conocimiento directo
a través de la vista
Una forma de experimentar el
conocimiento directo es a través del sentido de la vista, uno de los más
valiosos para el ser humano. Es a través de la vista que la persona puede
percibir los colores, la magnitud, las dimensiones e incluso algunas de las
texturas de los objetos que la rodea.
Una forma de experimentar el
conocimiento directo a través de la vista es observar a través de una ventana
cómo cae la lluvia. De esta manera se conoce de forma directa el fenómeno
meteorológico, debido a que se observa de primera mano las gotas de agua caer
sobre la superficie terrestre.
Otra forma de utilizar la vista para
tener un conocimiento directo de las cosas es a través de la observación del
tamaño de una montaña.
Obtener dicha información por medio de
otro sentido es mucho más complicado, por lo que la vista puede proporcionar
datos que permiten hacer un estimado de la magnitud de la montaña.
Conocimiento directo
a través del oído
Otra de las formas de experimentar el
conocimiento directo es a través del sentido de oído. Gracias a él podemos
percibir estímulos que podrían escapar a la vista, como lo es la bocina de un
vehículo en una calle cercana a la que no se tiene acceso o el sonido de las
aves que cantan escondidas entre los árboles.
Un ejemplo del conocimiento directo a
través del oído es conocer una canción porque se escuchó su melodía de forma
directa, sin intermediarios que pudiesen alterar el audio de alguna forma.
Conocimiento directo
a través del olfato
Además de la vista y el oído, uno de
los sentidos que también permite obtener un conocimiento directo del entorno es
el olfato.
Gracias a él es posible obtener
información extra que la vista y el oído no pueden proporcionar, como lo es el
perfume de un hombre o el aroma de una flor.
Un ejemplo de cómo el olfato puede
permitir el conocimiento directo es a través de una muestra de perfumes de
distinta naturaleza.
Si un perfume tiene una tendencia
cítrica tendrá un aroma en específico, mientras que si tiene una tendencia
dulce este será completamente diferente.
De esta forma, gracias al olfato se
puede conocer de forma directa la diferencia entre ambas fragancias, la cual no
podría saberse con el simple testimonio de una tercera persona.
Conocimiento directo
a través del gusto
Una forma de experimentar el
conocimiento directo es a través del sentido del gusto, aquel
que permite a las personas hacer una distinción entre sabores como los dulces,
los salados, los agrios o los amargos.
El gusto suele complementarse con el
olfato para poder tener una mejor percepción sobre los sabores de los alimentos
u objetos. Un ejemplo de ello es la percepción que las personas pueden tener
sobre el sabor de una fresa.
Para algunos la fruta puede poseer un
sabor ácido, mientras que para otros pude inclinarse a lo dulce; la única forma
de establecer un juicio de valor sobre su sabor es gracias al conocimiento
directo a través del gusto, es decir, que la persona la pruebe por sus propios
medios.
Conocimiento directo
a través del tacto
Además de la vista, el oído, el gusto y
el olfato, uno de los sentidos que mayor información puede brindar sobre los
objetos del entorno es el tacto. Gracias a él, el ser humano puede percibir si
algo es cálido o frío, si un estímulo produce dolor o cosquillas o la textura
de las cosas.
Un ejemplo de cómo el tacto puede
permitir el conocimiento directo sobre algo es la percepción que se tiene sobre
una taza de té cuando se saca del microondas.
Una persona puede calcular la
temperatura aproximada de la bebida con solo tocar la taza y emitir un juicio
al respecto; sin embargo, la única forma de determinar si realmente está
caliente o fría es a través del tacto.
Conocimiento Indirecto
El conocimiento indirecto constituye otra modalidad del
conocimiento. Puede ser Falso o Cierto, ya que es un tipo o forma de
conocimiento inherente al sujeto y por tanto, muy subjetiva.
Este tipo de conocimiento se basa en las creencias, juicios y
valoraciones que asumimos en relación a las consecuencias de situaciones de la
realidad.
Surge a partir de terceras personas y mediante la
apropiación de un sustento, fundamento o legado que han formado las
generaciones anteriores.
Se dice que la mayor parte de las cosas que conocemos es
indirectamente, ya que constantemente asumimos posturas e inferencias en
relación a situaciones y fenómenos según los resultados que observamos, o
indistintamente según lo que han asumido otras personas.
Características del
conocimiento indirecto
Entre las características de este tipo
de conocimiento podemos mencionar:
- En
su adquisición no existe relación directa con el objeto.
- Se
vale de terceras personas o informaciones precedentes.
- Es
acumulativo, ya que una idea o elemento que se conoce, sirve de
antecedente a otro conocimiento posterior.
- Es
sistemático en tanto las ideas que lo forman se relacionan entre sí con
nexos y relaciones lógicas.
- Es
considerado un conocimiento general, ya que es capaz de ubicar
conocimientos sobre hechos y acontecimiento singulares en una idea general
que puede regir y ser aplicada como una “ley”.
Ejemplos del
conocimiento indirecto
Un ejemplo de este tipo de conocimiento resulta ser cuando
conocemos la historia, la cultura y las características de una sociedad a
través de la lectura de un libro.
Cuando asumimos conocer a un personaje importante, por ejemplo,
el presidente de nuestro país, sin haber interactuado directamente con él.
Conocer sobre las características de otro país, o de un planeta,
sin haberlos visitado nunca.
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